La Terreta

Feslalí en Alcalalí: un mes para celebrar la terreta, la cultura y el paisaje

En la Marina Alta, febrero no es solo el mes que anuncia la primavera… también es el mes del Feslalí, el festival que convierte a Alcalalí en un punto de encuentro cultural, natural y gastronómico durante varias semanas cada año. Desde su nacimiento hace más de una década, este evento se ha consolidado como una de las citas más emocionantes y diversas del interior de la Costa Blanca.

El Feslalí tiene un origen estrechamente vinculado a la floración de los almendros, un espectáculo natural que durante años tiñó los bancales de Alcalalí con blancos y rosados impresionantes. Aunque la llegada de la bacteria Xylella fastidiosa alteró profundamente el paisaje agrario tradicional y provocó la retirada masiva de almendros en la comarca, el festival supo reinventarse sin perder su espíritu. Este año, la 10ª edición del Feslalí pone la mirada en la algarroba, un cultivo mediterráneo ancestral con enorme potencial económico y medioambiental para el futuro de la agricultura local.

Hoy, más que celebrar una sola flor, el Feslalí es una fiesta que pone en valor el paisaje, la agricultura, la identidad y la cultura de Alcalalí y de toda la Marina Alta. Y lo hace a través de una programación extensa que se desarrolla a lo largo de febrero, con actividades variadas y pensadas para todos los públicos.

Feslalí en Alcalalí

Durante el festival se ofrecen rutas senderistas para conocer el entorno natural y agrario —incluidas opciones accesibles y otras más aventureras—, así como salidas de campo etnobotánicas que enseñan a reconocer plantas aromáticas y su uso tradicional. También hay talleres artesanales, concursos culturales como el de pintura rápida o el concurso de dulces elaborados con algarroba, y actividades musicales que llenan las plazas de ritmo y buen ambiente.

Una de las grandes señas de identidad del Feslalí es la Fira d’Oficis i Productes de la Terra, que suele celebrarse durante un fin de semana en el casco urbano de Alcalalí. En esta feria, más de 30 puestos muestran productos locales y de kilómetro 0, artesanía tradicional y técnicas ancestrales que recuerdan la relación íntima de la comunidad con su tierra, sus oficios y sus sabores. Además, la feria se acompaña de música en directo, espectáculos para niños y talleres participativos.

El Feslalí es también una oportunidad para disfrutar de la gastronomía local, con bares y restaurantes ofreciendo menús especiales y tapas inspiradas en los productos de la tierra, así como con actividades culinarias y degustaciones que acercan los sabores de la Marina Alta al visitante.

Pero más allá de su programación, el Feslalí representa algo más profundo: es una forma de hacer pueblo, como repiten sus organizadores, un festival que celebra el patrimonio, la naturaleza, las tradiciones y la convivencia. Es un recordatorio de que la cultura compartida, la belleza del paisaje y los productos de proximidad son pilares de la identidad de esta tierra mediterránea.

Así, cada febrero, Alcalalí llama a vecinos, vecinas y visitantes a acercarse, participar y descubrir que este mes… es mucho más que febrero: es Feslalí, es vivir la terreta. 🌿✨

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