🌿 Jardí de l’Albarda: un rincón mediterráneo en Pedreguer
En la Marina Alta, a pocos minutos de Dénia y Jávea, se esconde uno de los tesoros naturales más especiales de la provincia de Alicante: el Jardí de l’Albarda, un espacio que parece sacado de un cuento mediterráneo y que merece ser descubierto con calma.

Este jardín nació en 1990 gracias a la visión de Enrique Montoliu, quien transformó un terreno degradado en un vergel botánico que hoy cuenta con más de 50.000 m² de superficie y más de 700 especies de plantas autóctonas mediterráneas. Su diseño se inspira en los jardines renacentistas valencianos con influencias árabes, y mezcla elementos como paseos, pérgolas, templetes, fuentes, estanques y espacios que parecen esculturas vivas.
Lo que hace único a l’Albarda no es solo su tamaño, sino la riqueza botánica y la variedad de ambientes que ofrece. Aquí puedes encontrar zonas de bosque mediterráneo, jardines formales, rocallas, riachuelos y espacios de calma que invitan a pasear sin prisa. Además, el jardín es un refugio para aves, mariposas y otros polinizadores, lo que le da un valor añadido para quienes disfrutan de la naturaleza en estado puro.


Jardí de l’Albarda de Pedreguer
El Jardí de l’Albarda de Pedreguer no solo se limita a ser un lugar para pasear; también está gestionado con criterios de sostenibilidad y conservación, perteneciendo a la Fundación FUNDEM, dedicada a preservar la fauna y flora mediterránea. Este enfoque educativo y ambiental hace que el jardín se convierta en un espacio ideal tanto para familias como para amantes de la botánica y la jardinería.
En 2002 recibió el premio Magister de Paisajismo otorgado por la Universitat Politècnica de València, un reconocimiento a su calidad paisajística y su modelo de referencia en jardines mediterráneos.

El jardín se puede visitar todos los días del año, y suele tener un donativo de entrada de alrededor de 7 € entre semana y 9 € fines de semana y festivos. En la entrada te facilitan un plano para recorrerlo a tu ritmo, disfrutando cada rincón sin prisas, y durante los meses de verano también abre por las tardes para aprovechar la luz del atardecer.
Visitar el Jardí de l’Albarda es una experiencia que combina arte, naturaleza y tranquilidad, un lugar ideal para escapar del bullicio y reconectar con el Mediterráneo, estación tras estación.





